Ha llegado el verano. El curso ha acabado. Hemos crecido todos: alumnos, profesores, padres… hemos reído, disfrutado, aprendido. Y también ha habido caídas, errores y alguna lágrima que otra, pero de esto hemos aprendido y no nos quita las ganas de mejorar.

Y con el fin de curso llega el verano y no queremos hacer ningún paréntesis, hay que seguir creciendo (en otras circunstancias, sí) pero seguir creciendo, por fuera y por dentro. Ahora tenemos más tiempo, más tiempo para mirar a nuestro alrededor, descubrir las necesidades de los demás y poner de nuestra parte para estar a la altura, más tiempo para compartirlo, más tiempo para descansar, hacer deporte, pasarlo en grande… y también más tiempo para seguir formándonos: leer, desarrollar aficiones, interesarnos por cosas que nos llaman la atención y habitualmente no podemos afrontar, desarrollar el espíritu crítico, etc. Cojamos las riendas de este tiempo y utilicémoslo como queremos, no como nos dicten las modas o la comodidad.

Un punto clave puede ser la lectura: hay un montón de buenos libros esperándonos para hacernos pasar un buen rato y ayudarnos a ser una mejor versión de nosotros mismos. Aquí os traemos algunas recomendaciones que esperamos ayuden a afianzar o descubrir esta buena afición:

Y aquí van también algunas recomendaciones para lectores de más de 14 años de un antiguo profesor de literatura y ahora sacerdote. Para disfrutar y conocer un poco más a fondo a la persona humana.

Solicita información