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Salimos del Colegio el pasado domingo y tras recorrer los distintos y tan pintorescos parajes de la geografía española, los nueve alumnos y con D. Miguel Ángel y D. Pablo, desembarcamos en Villablino, en una aventura que empezó fuerte con la visita a las cascadas del río Oscuru. Aquí nos dimos cuenta del gran regalo que muchas veces pasamos por alto y que incluso lo ponemos en peligro… la Naturaleza. A parte de esto, los siguientes días no se han quedado cortos. Desde voluntariado en la Iglesia del pueblo y la limpieza de nuestra residencia La Cortina, hasta una magnifica excursión a los lagos de Saliencia, en el parque natural de Somiedo, en el que nos dimos cuenta de la gran belleza de la zona y de la insignificancia humana ante las gigantescas montañas cubiertas de colores vivos y sus imponentes vistas allá donde mirases. Todo esto acompañado de deliciosos banquetes realizados con la ayuda de todos. Sin duda una gran aventura y una gran experiencia… ¡Y las que faltan todavía!

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La Convivencia ha sido una cascada de actividades: deporte, cultura y trabajos de ayuda solidaria.
La ruta de los tejos milenarios fue una marcha en la frondosidad del bosque, con vistas espectaculares y conversaciones divertidas.
A la mañana siguiente, a dar pedales en dos grupos: uno de ellos a recorrer la vía verde, junto al río Sil, y el otro grupo, más reducido y motivado, decidimos subir al Cueto Nidio, un puerto con rampones que rozaban el 30% de pendiente y 100% de locura. Las ruedas se agarraban a las cuestas, barro hasta en las pestañas y empapados por una lluvia persistente. La dureza de la subida cobró sentido al llegar a la cima, respirar y disfrutar de unas vistas indescriptibles.
Al día siguiente rematamos los trabajos de restauración en la Iglesia de San Miguel. A cuatro metros de altura, el andamio era nuestro salvavidas, nos agarrábamos al él como a los manillares de nuestras bicis..
Allí dejamos las paredes como nuevas a base de rascar, pintar y sudar la gota gorda. Trabajo bien hecho y felicitaciones de D. Bruno, el párroco de Villablino.
Por la tarde fuimos al Centro de Interpretación del Urogallo, donde aprendimos acerca de la fauna y flora del Valle de Laciana: su historia y su presente. Pero nos quedó la duda del millón: ¿Tienen los urogallos un futuro?
Rematamos la jornada dando patadas a un balón, ¡lo que más nos gusta!, en el campo de fútbol del pueblo, donde disputamos un partido hasta que se fue el sol y el balón nos abandonó…
El viernes la lluvia nos acompañó durante toda la jornada, pero no nos impidió disfrutar de la ascensión a una mina a cielo abierto, justo encima de pueblo, disfrutamos de un paisaje imponente del que no harán justicia las fotos que tomamos.
Seis de la tarde, comienza la visita a la fábrica de cervezas artesanas 12-70, la mejor cerveza española en el pasado año. La cervecería pretende unir tradición e innovación para revitalizar la agonizante economía del lugar. ¡Toda una lección de vida! Allí nos enseñaron el proceso de elaboración de esta bebida y a continuación descendimos a una antigua mina para conocer de cerca el sufrido trabajo de los mineros leoneses.
Y el sábado, desayuno, habitaciones recogidas y vuelta a Madrid. ¡Adiós, caserón La Cortina, qué buenas instalaciones yu qué sitio tan acogedor!
El lugar ya no es el mismo y nosotros tampoco.

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