Chocolate con churros para cerrar un curso muy especial de apadrinamiento en Andel
Los alumnos de 1º de Primaria y 2º de Bachillerato compartieron un emotivo desayuno para poner el broche final al programa de apadrinamiento Andel, una de las iniciativas más especiales de este curso.

El programa de apadrinamiento Andel vivió hoy su acto de cierre de curso con un entrañable desayuno compartido entre los alumnos de 1º de Primaria y 2º de Bachillerato, protagonistas de una de las iniciativas más especiales y emotivas que se han puesto en marcha este año en el colegio.
Durante la mañana, mayores y pequeños pudieron compartir chocolate con churros, conversaciones, risas y recuerdos de todos los momentos vividos juntos a lo largo de estos meses. El ambiente estuvo marcado por la cercanía, la alegría y el cariño entre alumnos de distintas etapas educativas que, gracias a este proyecto, han creado un vínculo muy especial dentro de la vida del colegio.
El programa de apadrinamiento Andel nació este curso con el objetivo de fortalecer la relación entre los alumnos más pequeños y los mayores del colegio, fomentando valores como la amistad, el compañerismo, la empatía, la responsabilidad y el sentido de pertenencia a Andel.
La iniciativa comenzó el pasado mes de marzo con un emotivo acto celebrado en el salón de actos del colegio. Aquel día, los alumnos de 2º de Bachillerato apadrinaron oficialmente a los alumnos de 1º de Primaria mediante un intercambio simbólico de insignias y banderines del colegio. Los pequeños entregaron a sus padrinos una insignia de Andel como símbolo de unión y pertenencia, mientras que los mayores regalaron a sus ahijados un banderín representando el compromiso de acompañarles y cuidarles durante su camino en el colegio.
Desde entonces, el programa de apadrinamiento Andel ha permitido que los alumnos compartan momentos cotidianos, conversaciones y experiencias que difícilmente se olvidarán. Los estudiantes de Bachillerato, ya en la recta final de su etapa escolar, han podido convertirse en referentes para los más pequeños, transmitiéndoles cercanía, confianza y ejemplo.

Por su parte, los alumnos de Primaria han vivido esta experiencia con enorme ilusión, encontrando en sus padrinos una figura de apoyo y admiración dentro del colegio. Muchos de ellos esperaban con emoción cada encuentro, disfrutando especialmente de esos momentos en los que podían compartir tiempo juntos fuera del aula.
Además del componente emocional, el programa de apadrinamiento Andel refleja de manera muy clara algunos de los pilares fundamentales del proyecto educativo del colegio: el trato personal, la educación en valores, la convivencia entre etapas y la importancia de formar personas capaces de cuidar y ayudar a los demás.
Este acto de cierre supone el broche final a un curso muy especial para ambas promociones, pero también el comienzo de una tradición que seguirá creciendo en Andel durante los próximos años.
Porque en Andel creemos que educar no consiste únicamente en enseñar conocimientos, sino también en crear vínculos, formar personas y construir una auténtica familia.





