«La enseñanza engancha, porque formar a personas es muy satisfactorio” Miguel Angel Miñano
Durante años, Miguel Ángel Miñano ha sido mucho más que un profesor en el colegio Andel: ha sido un referente, un artista en el aula y un educador con vocación. Ahora, tras cerrar una etapa profesional, nos comparte su historia personal, su visión de la educación y sus sueños por cumplir. Una vida entre la creatividad y la enseñanza, guiada siempre por el entusiasmo y el compromiso con sus alumnos.
Una vocación que nació del arte
Aunque muchos lo conocen por su papel como docente, la carrera de Miguel Ángel comenzó en el mundo del arte. Desde joven trabajó en pintura cinematográfica, diseño gráfico y publicidad. Fundó su propio estudio —Hómocom Comunicación Visual— y vivió intensamente su pasión artística. Sin embargo, la educación le esperaba. “Uno no decide de repente ser profesor. Creo que se lleva en el ADN”, afirma. Un antiguo test vocacional ya le anticipó ese destino cuando tenía 12 años: las artes y la docencia.
Educar con equilibrio: conocimiento y valores
Para él, la educación es un proceso integral que no solo transmite conocimientos, sino que forma personas. Por eso, lamenta que hoy en día se valore más lo académico que lo humano. “En Andel siempre hemos trabajado por mantener ese equilibrio entre la formación académica y la educación en valores”, explica, con el orgullo de quien ha sido parte activa de ese proyecto.
Los cambios en la educación y los nuevos retos
Desde que llegó a Andel en el curso 2007-2008, la enseñanza ha evolucionado en muchos aspectos: el uso de la tecnología, la atención a la diversidad, la implicación de las familias o la formación en valores. “Los alumnos también han cambiado —dice—, sobre todo en su relación con las pantallas, que ahora es excesiva y preocupante.”
Orden, disciplina… y mucho corazón
Miguel Ángel destaca la importancia de tener el aula en orden y con disciplina, como base para que el aprendizaje fluya. A eso suma ingredientes esenciales: cariño, paciencia, humor, pasión por la materia y mucha creatividad. Solo así —insiste— se puede enseñar “con garantías”.
Lecciones para la vida
A los alumnos que están por salir del colegio les deja un mensaje inspirador: una cita de El curioso caso de Benjamin Button que invita a vivir con orgullo, a sorprenderse, a cambiar cuando sea necesario y a comenzar de nuevo si algo no funciona. Un consejo que revela la profundidad con la que entiende su misión como educador.
Una advertencia a los que quieren ser profesores
A quienes sueñan con dedicarse a la enseñanza, les lanza una advertencia sincera: “Si buscas ganar dinero, busca otra cosa.” Para él, ser profesor exige vocación, organización, esfuerzo… pero también es una profesión adictiva y emocionante. “Formar personas es algo que te llena. Cada día aprendes algo nuevo.”
El profe que guarda recuerdos y sueña en grande
Apodado con cariño como “el Abuelo Cebolleta” por sus anécdotas, Miguel Ángel ha compartido con sus alumnos vivencias únicas, como su participación en rallys solidarios por África. También ha recopilado durante años cuadernos con dibujos, fotos y recuerdos del colegio que espera algún día exponer. Sus próximos objetivos: escribir un libro de viajes, preparar una exposición y visitar las 7 Maravillas del Mundo Moderno.
Una despedida con sello personal
Al preguntarle cómo le gustaría ser recordado, responde con humildad y emoción: “Que he sido exigente desde el cariño, que he pensado siempre en lo mejor para los alumnos… y que aquí tienen un amigo.”
Miguel Ángel Miñano no solo ha sido un profesor. Ha sido un formador de vidas, un artista del aula y un ejemplo de entrega. Su legado no se mide solo en clases impartidas, sino en las huellas que ha dejado en el corazón de quienes le conocieron.



